Esta temporada lleva el maquillaje hacia tonos profundos, acabados satinados y contrastes definidos
Por: Gisell Yazmin Pinzon Roldan
Los tonos burdeos, cacao y azul helado marcarán las sombras y los labiales del otoño-invierno 2026. La temporada deja atrás el minimalismo cromático estricto y propone piel luminosa con ojos o labios como punto focal, mediante acabados cremosos, satinados, mates cómodos y metálicos.
La tendencia alcanza tanto a quienes prefieren maquillajes de uso diario como a quienes buscan resultados más audaces.
El cambio responde a la recuperación de códigos de los años 90 y 2000, sumada al interés por colores intensos, texturas iridiscentes y referencias futuristas.
Los neutros cálidos sostienen los looks más versátiles. Los tonos joya, los rojos profundos y los azules fríos aportan contraste sin exigir un maquillaje cargado en todo el rostro.
El burdeos domina la temporada en labios, sombras y delineados
El burdeos se consolida como el color central de la estación. Sus variantes incluyen vino, ciruela, borgoña y marrones rojizos, con aplicaciones que van desde un labial de cobertura total hasta una sombra difuminada sobre el párpado.
En los ojos, reemplaza parcialmente al negro para crear ahumados menos rígidos. Un tono vino aplicado cerca de las pestañas aporta profundidad y permite graduar la intensidad con facilidad.
Los delineadores y las máscaras en esta gama también ganan espacio. Funcionan como una alternativa para dar definición a la mirada sin recurrir a un acabado completamente oscuro.
En labios, los vinos y tonos berry se llevan con bordes menos precisos. El pigmento puede concentrarse en el centro de la boca y degradarse hacia el exterior, una técnica que deja un resultado más suave.
Los ciruelas con base azul se asocian con subtonos fríos. Los borgoñas de matiz rojizo se integran mejor en paletas cálidas, mientras que las pieles de subtono neutro pueden alternar entre ambas opciones.
Los marrones cacao y los taupes sostienen los maquillajes cotidianos
Los cafés profundos forman la base más práctica de las sombras de otoño-invierno 2026. El cacao, el espresso, el bronce, el dorado apagado, el champán y el taupe permiten crear looks sobrios sin perder dimensión.
La gama se adapta a un uso diario porque no depende de contrastes extremos. Una sombra marrón bien difuminada desde la línea de pestañas hacia el pliegue puede definir el ojo con pocos pasos.
El cacao profundo aparece como uno de los tonos de referencia en las previsiones cromáticas de la temporada. Su presencia se extiende a sombras, rubores, labiales nude y combinaciones monocromáticas.
Los ahumados también se actualizan desde esta familia. En lugar de usar negro intenso en todo el párpado, el maquillaje apuesta por marrones que aportan profundidad con un acabado más adaptable.
El taupe y el greige ofrecen una opción de apariencia mineral. Estos tonos grisáceos pueden aplicarse como un velo de color sobre el párpado móvil y combinarse con labios rosados, beige o marrón suave.
El azul regresa con acabados helados, pastel y profundos
El azul vuelve a ocupar un lugar visible en los ojos. La propuesta incluye baby blue, azul glaciar, índigo, zafiro y matices azul verdoso, capaces de cambiar el tono general de un maquillaje sencillo.
El azul helado se relaciona con brillos perlados, reflejos nacarados y texturas translúcidas. Una aplicación ligera sobre el párpado permite incorporar la tendencia sin transformar el look en una propuesta nocturna.
Para un resultado más marcado, la sombra puede cubrir todo el párpado y extenderse bajo el ojo. En ese caso, los labios nude, transparentes o rosa-marrón ayudan a mantener el equilibrio.
Los azules verdosos y profundos aportan una lectura más intensa. Funcionan en delineados gráficos, sombras metálicas o ahumados, con una estética que combina referencias retro y un interés por los efectos tecnológicos.
La paleta también admite contrastes. Un azul frío puede acompañarse con mejillas rosadas o con piel iluminada, siempre que el resto del maquillaje mantenga una carga visual moderada.
Los verdes y violetas llevan el efecto joya a la mirada
Las sombras esmeralda, amatista, violeta y lila quemado amplían el repertorio más allá de los azules. Son colores para quienes buscan intensidad sin recurrir siempre a la gama de los rojos oscuros.
El verde esmeralda puede aplicarse como sombra plena, delineado o punto de luz en el centro del párpado. Los tonos oliva y musgo ofrecen una versión más apagada, adecuada para maquillajes de día.
Los violetas se mueven entre acabados suaves y empolvados, por un lado, y fórmulas metalizadas o saturadas, por otro. El resultado depende de la cantidad de producto y del contraste con el resto del rostro.
Las sombras joya se benefician de texturas construibles. Una capa ligera funciona como destello de color, mientras varias capas elevan la cobertura y el brillo para una propuesta de noche.
El lila también se incorpora a los neutros. Un malva apagado puede combinarse con taupes, rosas empolvados y marrones fríos sin que el maquillaje pierda sobriedad.
Los rojos clásicos y los nude sepia conviven en los labios
El rojo mantiene su vigencia durante la temporada, aunque convive con vinos, ciruelas y marrones. Los rojos brillantes aportan contraste a los rostros casi desnudos, mientras las versiones profundas se acercan al universo del burdeos.
Las fórmulas satinadas y cremosas cobran relevancia por su capacidad para dar color sin acentuar demasiado la textura de los labios. Los mates continúan presentes, con una búsqueda mayor de comodidad e hidratación.
Las sombras joya se benefician de texturas construibles. Una capa ligera funciona como destello de color, mientras varias capas elevan la cobertura y el brillo para una propuesta de noche.
El lila también se incorpora a los neutros. Un malva apagado puede combinarse con taupes, rosas empolvados y marrones fríos sin que el maquillaje pierda sobriedad.
La paleta también admite contrastes. Un azul frío puede acompañarse con mejillas rosadas o con piel iluminada, siempre que el resto del maquillaje mantenga una carga visual moderada.
Los verdes y violetas llevan el efecto joya a la mirada
Las sombras esmeralda, amatista, violeta y lila quemado amplían el repertorio más allá de los azules. Son colores para quienes buscan intensidad sin recurrir siempre a la gama de los rojos oscuros.
El verde esmeralda puede aplicarse como sombra plena, delineado o punto de luz en el centro del párpado. Los tonos oliva y musgo ofrecen una versión más apagada, adecuada para maquillajes de día.
Los violetas se mueven entre acabados suaves y empolvados, por un lado, y fórmulas metalizadas o saturadas, por otro. El resultado depende de la cantidad de producto y del contraste con el resto del rostro.
Las sombras joya se benefician de texturas construibles. Una capa ligera funciona como destello de color, mientras varias capas elevan la cobertura y el brillo para una propuesta de noche.
El lila también se incorpora a los neutros. Un malva apagado puede combinarse con taupes, rosas empolvados y marrones fríos sin que el maquillaje pierda sobriedad.
Los rojos clásicos y los nude sepia conviven en los labios
El rojo mantiene su vigencia durante la temporada, aunque convive con vinos, ciruelas y marrones. Los rojos brillantes aportan contraste a los rostros casi desnudos, mientras las versiones profundas se acercan al universo del burdeos.
Las fórmulas satinadas y cremosas cobran relevancia por su capacidad para dar color sin acentuar demasiado la textura de los labios. Los mates continúan presentes, con una búsqueda mayor de comodidad e hidratación.
Los tonos nude también tienen un papel relevante. Los beiges profundos, los rosa-marrón, los taupes y los sepias equilibran sombras azules, verdes, metálicas o burdeos.
El rosa-marrón se instala como una alternativa versátil para quienes no desean un labial oscuro. Puede llevarse con delineado suave, acabado satinado o textura mate, según el contraste buscado.
Los neutros cálidos funcionan como puente entre los labios intensos y los ojos llamativos. Permiten que una sombra joya o un delineado azul concentre el protagonismo del maquillaje.
Los rosas y lavandas ofrecen una opción monocromática
Los rosas empolvados, magentas suaves y lavandas cremosos introducen una lectura más ligera de la temporada. Estos tonos se aplican de manera coordinada en ojos, mejillas y labios, con distinta intensidad en cada zona.
La propuesta monocromática no busca uniformidad absoluta. El objetivo es mantener una misma familia de color, con un rubor más transparente, una sombra tenue y un labial algo más definido.
Los lavandas funcionan especialmente bien en acabados satinados o nacarados. Un toque de brillo permite que el color se vea más luminoso sin perder su carácter frío.
Los fucsias también aparecen en la paleta, aunque reservados para propuestas de mayor impacto. Pueden usarse en labios o como acento en los ojos, acompañados por una piel limpia y poco recargada.
El otoño-invierno 2026 se define, en definitiva, por el contraste entre bases luminosas y pigmentos expresivos. El burdeos, el cacao y los tonos joya serán los ejes de una temporada que permite alternar entre sobriedad, nostalgia y color.