La gala de Vogue World 2026 reunió a actrices, modelos y artistas en la Galleria Vittorio Emanuele II, con diseños negros, lentejuelas y guiños a la tradición italiana

 

Por: Pilar Alvarez

 

La alfombra roja de Vogue World 2026 reunió en Milán a intérpretes, modelos y figuras de la moda con propuestas vinculadas a la tradición italiana. En la Galería Vittorio Emanuele II, el negro funcionó como eje de varios estilismos.
Cada invitado lo llevó hacia códigos distintos: desde el vestido de noche de Jennifer Lopez hasta el minivestido de Chisa. La quinta edición del encuentro puso el foco en la artesanía y en el diálogo entre el legado de las casas italianas y las nuevas formas de vestir.
La selección de invitados dejó ver siluetas de líneas definidas, accesorios de presencia medida y una preferencia por construcciones que alternaron la sastrería con la ropa de noche.
La cita se celebró este martes, en el inicio de la Semana de la Moda de Milán, y convirtió el histórico pasaje comercial en escenario de una pasarela y de la llegada de sus asistentes.

Monica Bellucci apostó por un registro nocturno de líneas sobrias
Monica Bellucci se sumó a la alfombra roja con una propuesta que se mantuvo dentro de un registro nocturno y de presencia contenida. El conjunto privilegió una silueta alargada y un tratamiento oscuro, una elección coherente con una noche dedicada a las casas y oficios que han definido buena parte de la identidad de la moda italiana.
La actriz prescindió de recursos estridentes y dejó que la construcción de la prenda ordenara el estilismo. El resultado se apoyó en la caída del tejido y en la proporción vertical, con accesorios que acompañaron el conjunto sin desplazarlo. El negro volvió a ser uno de los códigos más repetidos de la alfombra roja, aunque en su caso se presentó desde una lectura clásica.

El peinado y el maquillaje completaron una imagen de acabados pulidos, sin contrastes de color que interrumpieran la unidad visual. Bellucci llevó el look hacia un terreno formal que dialogó con la arquitectura de la Galleria y con el tono de la convocatoria.

Alexa Chung combinó una silueta precisa con accesorios discretos
Para la escritora británica Alexa Chung, la llegada a Vogue World se organizó alrededor de una silueta definida y de elementos que aportaron contraste sin recargar el conjunto. Su look se distinguió por el equilibrio entre la prenda principal y los complementos, con una composición que evitó acumular texturas o colores.

La presentadora y diseñadora de 42 años suele incorporar referencias de distintas décadas en sus apariciones públicas, pero en Milán la lectura se mantuvo controlada. El vestuario se sostuvo en el corte, en el ajuste y en la relación entre las piezas, mientras que los accesorios aportaron un remate funcional.

El resultado se integró en una alfombra roja donde convivieron conjuntos de archivo, diseños actuales y creaciones realizadas para la ocasión.

Jennifer Lopez llevó un vestido negro de Dolce & Gabbana con lentejuelas
Jennifer Lopez llegó con un vestido negro de Dolce & Gabbana construido sobre un corsé y una falda de tul. Las lentejuelas delinearon el cuerpo de la prenda y aportaron brillo sobre la superficie oscura, sin alterar el predominio del negro. La cantante y actriz completó el conjunto con guantes largos transparentes y zapatos de punta.

Las joyas en tonos turquesa introdujeron el principal acento de color. El contraste entre las piedras y el vestido concentró la atención en el escote y el rostro, mientras que el cabello suelto, con ondas, mantuvo una línea más relajada frente a la estructura del corsé. El vestido combinó tul, bordados de lentejuelas y guantes de ópera transparentes.

La elección de Lopez se vinculó de forma directa con la tradición de la firma italiana en la ropa de noche. La intérprete apareció acompañada por los diseñadores durante las llegadas.

Chisa llevó un minivestido negro de Prada y un bolso de malla metálica
El estilismo de Chisa apostó por una escala diferente a la del vestido largo de Lopez. La artista llevó un minivestido negro de Prada con adornos sutiles, una pieza que concentró la atención en el largo corto y en los detalles aplicados sobre la prenda. La elección remite a una lectura más compacta de la ropa de noche, con una silueta que deja visibles las piernas y desplaza el interés hacia los accesorios.
El bolso de malla metálica sumó textura y reflejos al conjunto. Frente al acabado mate del vestido, el metal aportó una superficie móvil que cambió según la luz de la alfombra roja. El contraste entre el vestido negro y el accesorio metálico definió la propuesta de Chisa.

La combinación mantuvo un diálogo con el lenguaje de Prada, que suele trabajar tensiones entre materiales utilitarios, detalles ornamentales y referencias de distintas épocas.


 
 

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