Los organizadores de Tokio 2020 quieren que sus juegos olímpicos pasen a la historia por ser ecológicos. Por esa razón las villas recién construidas donde descansan los atletas están rodeadas de una gran cantidad de árboles transplantados de edades superiores a 10 años que observan una gran cantidad de CO2 de la atmósfera y de material particulado.


Los organizadores le pidieron al público japonés que donara los teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos que ya no usen para fabricar cinco mil medallas. Los uniformes de quienes entregan las medallas está hecho con materiales reciclados. Además, 24.5 toneladas de desechos plásticos fueron recolectadas a lo largo de 9 meses y recicladas para realizar los 98 podios de premiación.


‘Be better, together - For the planet and the people’ (Ser mejores, juntos - Por el planeta y por la gente) es el mensaje que mueve a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, asumiendo su compromiso medioambiental. Se trata de uno de los eventos deportivos más grandes e influyentes del mundo, cuyo impacto no se limita únicamente a lo deportivo que moviliza a una sociedad, su economía y su ambiente. Japón, como país anfitrión, se sumó a la iniciativa para encontrar, junto al Comité Olímpico Internacional, las mejores iniciativas para reducir al máximo el impacto ambiental que devendrá del evento en el país asiático.

Lo que se busca es ni más ni menos que dar el ejemplo, uniéndose a los líderes mundiales que buscan promover las prácticas positivas, éticas y responsables, demostrando que el cambio es posible. Para que eso suceda, las bases de la sustentabilidad sobre las que se apoyan los Juegos Olímpicos son la Agenda del 2030 para un Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas y las 17 Metas para el Desarrollo Sustentable (SDG según sus siglas en inglés), que funcionan como guías que se activarán en diferentes espacios y formas a lo largo del evento y que, desde la organización, buscan que sean estables en los juegos venideros.

Por ser un evento de alto impacto, sea ambiental, social o económico, la principal meta sustentable que buscan los Juegos Olímpicos es la de reducir el impacto o la huella que generan en el medioambiente. Para lograrlo el enfoque debe ser global, cada acción realizada debe estar atravesada de manera transversal por prácticas sustentables, preferentemente aquellas que tengan un impacto positivo. Reducir la huella de carbono emitida por el evento, también llamado emisiones-cero, es una de las metas principales que tienen los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La falta de asistencia de público internacional y la reducción de las delegaciones para preservar la seguridad sanitaria del evento hicieron que el mismo se simplifique, ayudando a reducir la huella de carbono que originalmente había sido calculada. Viendo esto, el Comité Olímpico Internacional quizo ir más lejos, buscando compensar la huella de carbono, más allá de la búsqueda de la neutralidad, a través del proyecto Bosque Olímpico, una iniciativa para reforestar paisajes que fueron arrasados en Mali y Senegal, África. 

Otra de las metas sustentables que tiene el evento es el de promover el cambio hacia una economía circular y una sociedad con energías renovables a base de hidrógeno. Para esto, el 90% de los vehículos utilizados en los Juegos Olímpicos en Tokio serán eléctricos.

El esfuerzo fue comunitario: la gente de Japón hizo donaciones de plástico de uso hogareño, también participaron alrededor de 2000 tiendas y 113 escuelas, quienes hicieron su aporte de plásticos en desuso, así como P&G, uno de los sponsors principales del evento. También se utilizaron descartes de aluminio proveniente de las casas temporarias que albergaron a los afectados por el sismo que sacudió Japón en 2011.

 

“Los recursos de nuestra Tierra son limitados, así que reciclar estas cosas nos hará pensar en el medioambiente”, dijo Koji Murofoshi, director deportivo de Tokio 2020. 


 
 

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