Valladolid, (EFE).- El Hospital Clínico Universitario (HCUV) de Valladolid y el Germans Trías de Badalona han logrado implantar con éxito, en el corazón de un paciente con fatiga cardíaca, un sensor para monitorizar su funcionamiento, prevenir desenlaces fatales, evitar ingresos y ahorrar costes a la sanidad.

Este sistema (dispositivo V-LAP), desarrollado por una empresa de Israel, permite el seguimiento diario, a distancia y en directo, de la presión cardíaca en la aurícula izquierda del paciente, antes de que una excesiva incidencia derive en un encharcamiento de pulmones y aumente el riesgo de una parada fatal.

De momento se trata de un chip informativo, un pequeño ordenador insertado a través de una vena inguinal del enfermo, pero en un futuro no muy lejano tendrá también "una estrategia de tratamiento" mediante la apertura de una válvula de descarga entre las dos aurículas, aún en fase de investigación.

"El estudio previo ya se encuentra en marcha. Entre las dos aurículas se introducirá una pequeña válvula que permitirá descargar la presión del lado derecho y eso no necesita tanto tiempo. Al detectar las presiones, la válvula se abrirá sólo cuando el paciente lo necesite", lo ha explicado el doctor Ignacio Amat, responsable de la Unidad de Cardiología Intervencionista en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Amat ha comparecido este jueves en una rueda de prensa junto al paciente de 79 años, primero de España, al que ha sido implantado el V-LAP, un ordenador en miniatura, sin batería e inalámbrico.

Su implantación, hace poco más de un mes, culminó con éxito y consistió en una pequeña intervención con anestesia local, un pinchazo en la ingle y su introducción en forma de catéter hasta el corazón.

"No me lo pensé cuando me lo propusieron. Me dije que adelante con todo lo que sea avanzar", ha explicado a los informadores Eduardo, que hace veinte años sufrió un infarto y desde entonces padece una fatiga cardíaca que en parte ha mejorado con este sistema, según sus palabras.

Cada día, tres minutos por la mañana y otros tantos por la tarde, Eduardo se enfunda a modo de bandolera un cinturón que, conectado a un rúter, trasladará a la Clínica de Insuficiencia Cardíaca del HCUV la situación de su corazón, su nivel de presión, para evitar ingresos en situaciones límites cuando el enfermo se sienta desfallecer, como suele suceder.

"Los objetivos son mejorar la salud, aliviar la carga asistencial en los hospitales y el beneficio económico que ello supone", ha explicado el doctor Amat.

El 2 por ciento de los españoles sufre algún tipo de insuficiencia cardíaca y en el 10 por ciento de las personas con más de 70 años es la principal causa de hospitalización.

El 3 por ciento de los pacientes del HCUV permanecen allí por insuficiencia cardíaca, el 9 por ciento fallece durante las horas posteriores al ingreso, el 15 por ciento muere en el plazo de un año y el 30 por ciento regresa al cabo de un mes, ha explicado por su parte el doctor Alberto San Román, jefe del Servicio de Cardiología del centro hospitalario.

La insuficiencia cardíaca, ha añadido, representa el 3 por ciento del gasto sanitario en España.

(c) Agencia EFE


 
 

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