Después de Australia y Japón, Reino Unido anunció este miércoles un acuerdo comercial post-Brexit con Nueva Zelanda, lo que refuerza sus vínculos comerciales con la región indopacífica y su ambición de integrar el tratado comercial transpacífico.
La culminación del acuerdo se produjo el miércoles durante una videollamada entre el primer ministro británico, Boris Johnson, y su homóloga neozelandesa, Jacinda Ardern, según anunció el ministerio de Comercio británico en un comunicado.
“Es un excelente acuerdo comercial para Reino Unido, que refuerza nuestra longeva amistad con Nueva Zelanda y nuestros vínculos con la región indopacífica”, destacó Johnson, citado en el comunicado.
Londres espera que este acuerdo le abra las puertas del tratado de libre comercio transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés), “una zona de libre cambio que une a 11 naciones, con un PIB de 8.400 millones de dólares” (9.790 millones de euros).
Firmado por Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Japón, el CPTPP es el tratado de libre comercio más importante de la región. Las autoridades británicas pidieron formar parte de él en febrero de este año.
Después del Brexit, Londres alcanzó acuerdos comerciales con la Unión Europea, Japón y Australia, y también con algunos países europeos que no forman parte de la UE, como Noruega, Islandia y Liechtenstein.
La semana pasada la Comisión Europea y el Gobierno británico iniciaron en Bruselas las negociaciones para retocar el Protocolo para Irlanda del Norte del acuerdo del Brexit, cuya aplicación en los últimos meses ha generado un gran aumento de la burocracia para las empresas y algunas tensiones en el Ulster.
Cuando las negociaciones sobre el Brexit parecían cosa del pasado, después del acuerdo cerrado entre la UE y el Reino Unido en diciembre de 2020, Londres ha vuelto a poner el tema sobre la mesa.
El detonante ha sido la carga burocrática que impone el Protocolo de Irlanda del Norte, un documento anexo al tratado de retirada del Reino Unido de la UE que se firmó para salvaguardar los acuerdos de paz en el Ulster.
Este instrumento establece que Irlanda del Norte sigue vinculada al mercado único europeo, una decisión destinada a evitar una frontera entre esta provincia británica y la República de Irlanda, miembro de la UE.
En la práctica, obliga a que las mercancías que cruzan desde el Reino Unido a Irlanda del Norte sean sometidas a controles aduaneros en los puertos norirlandeses e ingleses.
El resultado es escasez de productos y tensiones políticas en Irlanda del Norte, sobre todo, en la comunidad unionista protestante, que es probritánica.
Londres ha pedido un “cambio significativo” en el Protocolo de Irlanda del Norte. Además de suavizar los controles, quiere que el TJUE no sea quien supervise la aplicación de las normas y resuelva las disputas y propone en cambio un sistema de arbitraje conjunto.
Pero para Bruselas es una línea roja. “No puedes tener acceso al mercado único sin la supervisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea”, subrayó Sefcovic.
Bruselas propuso reducir en un 80% los controles sanitarios y fitosanitarios a los que son sometidas las mercancías que transitan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, así como recortar a la mitad la burocracia arancelaria para facilitar la implementación del protocolo.
De momento, la propuesta no convence al Reino Unido, que se ha mostrado dispuesto a entablar “conversaciones intensivas” sobre las ideas de la Comisión, pero reclama cambios en “aspectos fundamentales”, “incluida la gobernanza, si queremos un acuerdo duradero que cuente con el apoyo de Irlanda del Norte”, indicó un portavoz del Ejecutivo británico tras conocer la propuesta.
La alusión a la gobernanza hace prever que el Reino Unido no se contentará con las medidas aduaneras e insistirá en su exigencia de apartar a la Justicia comunitaria del acuerdo.
Cinco países de la UE, incluida España, pidieron a la Comisión que se prepare para la posibilidad de que Londres suspenda el Protocolo, según una fuente diplomática. Las negociaciones entre la Comisión y el Gobierno británico continuan esta semana en Bruselas.
(Con información de AFP y EFE)