- La Organización de Naciones Unidas (ONU) respalda que son provincias españolas y la ley internacional no las considera colonias
Por: Andrea de Lucas
La gran crisis migratoria que ha sacudido a Ceuta esta semana la convierte en uno de los momentos más críticos en la ciudad española. Durante la mañana de este jueves se han vivido momentos de mucha tensión con la llegada de miles de personas que han cruzado desde Marruecos, con cargas policiales para intentar frenar el avance de los migrantes. Y, cada vez que la frontera se convierte en noticia, surge la misma pregunta: ¿Cómo es que dos ciudades del norte de África llevan más de cinco siglos bajo la soberanía española?
Ceuta y Melilla son los únicos territorios de la Unión Europea ubicados en el África continental, una singularidad geopolítica que explica por qué sus fronteras han sido focos recurrentes de crisis migratorias y tensiones diplomáticas entre España y Marruecos. Ambas ciudades pertenecen a nuestro país desde hace más de 500 años, pero el reino alauí las reivindica como propias prácticamente desde que consiguieron la independencia en 1956. Sin embargo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) respalda que son provincias españolas y la ley internacional no las considera colonias.
Un origen que se remonta a la Reconquista
La historia de estas dos ciudades como territorios españoles comenzó en la Edad Media, y está ligada al proceso de la Reconquista cristiana en la península ibérica. Melilla fue la primera en pasar a manos españolas. En 1497, bajo el mandato de los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel I de Castilla, una flota conquistó esta ciudad portuaria del norte de África. La operación se enmarcaba en el mismo impulso expansionista que apenas cinco años antes había culminado con la derrota del último reino musulmán de la península, en Granada.
El caso de Ceuta comenzó en 1415, cuando era uno de los principales puertos del mundo islámico y fue conquistada por Portugal durante su propio proceso de expansión. Más de un siglo después, en 1589, la muerte sin descendencia del rey portugués Sebastián I permitió a Felipe II unificar ambas coronas sin descendencia y fundar lo que se conoció como la Unión Ibérica. En ese momento, Ceuta se integró dentro del dominio español. Cuando esa unión dinástica se disolvió en 1640, España mantuvo la ciudad y, desde entonces, ambas regiones han permanecido bajo la soberanía española de forma ininterrumpida.
El valor estratégico del Estrecho
Y, más allá de la historia, la permanencia de estas ciudades bajo la soberanía de España responde, básicamente, a una lógica estratégica. Controlar el acceso al mar Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar fue una prioridad para la corona española. Ceuta, situada justo al otro lado del Estrecho y a apenas 14 kilómetros de la costa peninsular, funcionó como punto neurálgico del flujo comercial y de personas entre Europa y África.
Esa misma geografía volvió a tener protagonismo en el siglo XX. Entre 1912 y 1956, España y Francia administraron un protectorado en el norte de África que abarcaba amplias zonas del actual Marruecos. A España le correspondió la franja norte y sur del territorio, pero Ceuta y Melilla quedaron excluidas de ese protectorado y mantuvieron su estatus de ciudades españolas.
Su también relevancia militar se quedó grabada en la historia de España cuando, en julio de 1936, el levantamiento que desencadenó la Guerra Civil española comenzó precisamente en Melilla, con el golpe de Estado y la Sublevación militar del 17 de julio de ese año. El Ejército destinaba allí y en Ceuta a algunas de sus unidades más experimentadas. El conflicto concluyó en 1939 con la victoria del bando franquista.
Al otro lado de la frontera, cuando Marruecos alcanzó su independencia en 1956 y el protectorado español en el norte de África llegó a su fin, Ceuta y Melilla siguieron siendo españolas. Una zona en el sur del protectorado fue entregada a Marruecos en 1958, pero las dos ciudades no formaron parte de esa cesión.
La reclamación marroquí y el derecho internacional
Desde su independencia, Marruecos ha reclamado en varias ocasiones la soberanía sobre Ceuta y Melilla, enmarcando esa reivindicación en el concepto del Gran Marruecos, que incluye también el Sáhara Occidental y otras zonas del norte de África. Cuando el reino alauí presentó el caso ante la ONU como territorios pendientes de descolonización, la solicitud fue desestimada.
España rechaza de plano cualquier negociación sobre la soberanía de estas ciudades y sostiene que llevan más de cinco siglos siendo parte integral de su territorio. Además de Ceuta y Melilla, España controla en aguas próximas a la costa marroquí el peñón de Vélez de la Gomera, el peñón de Alhucemas, las islas Chafarinas y el islote de Perejil, aunque ninguno de estos enclaves alberga población civil.
Ciudades autónomas con una economía peculiar
Ceuta y Melilla tienen el estatus de ciudades autónomas, con competencias similares a las de comunidades como Cataluña, el País Vasco o Andalucía, aunque su régimen se describe mejor como un híbrido entre un ayuntamiento y una comunidad autónoma. El Estado español reconoce así su carácter singular y les otorga un peso político mayor del que corresponde a un municipio ordinario.
No obstante, esa singularidad tiene un reverso económico frágil. La economía de sus habitantes depende en gran medida del comercio informal y del contrabando que ha fluido a ambos lados de la frontera durante décadas, según recoge BBC Mundo. Su posición en el límite entre dos continentes, dos sistemas económicos y dos mundos culturales las hace especialmente vulnerables a cualquier alteración en las relaciones entre Madrid y Rabat, como la que vuelve a evidenciarse esta semana con la nueva oleada migratoria.