El presidente chino, Xi Jinping, aterrizó el miércoles en Arabia Saudita para una visita que probablemente se centrará en los lazos energéticos, pero que también se produce tras meses de tensiones con Estados Unidos.

Xi, recientemente reelegido como líder de la segunda economía más grande del mundo, llegó a la capital Riad para una visita de tres días que incluirá conversaciones con los gobernantes saudíes y otros líderes árabes.

El ministro saudita de Asuntos Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan, y el gobernador de Riad, el príncipe Faisal bin Bandar, fueron algunos de los que dieron la bienvenida a Xi en el aeropuerto, donde se desplegó una alfombra púrpura ceremonial desde la escalerilla del avión. En las principales carreteras de Riad, la bandera china roja y dorada se alternaba con el emblema verde saudí.

El viaje internacional es el tercero de Xi desde el inicio de la pandemia del covid-19 en 2020, y su primero desde 2016 a Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de crudo.

Xi tendrá encuentros bilaterales con el rey saudita Salmán y el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, el gobernante de facto, así como una cumbre con los seis líderes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y una cumbre China-Árabe, según la prensa estatal.

Se espera que el mercado petrolero encabece la agenda en las conversaciones de Arabia Saudita con China, mayor consumidor mundial de crudo, dada la turbulencia de los mercados desde la invasión rusa a Ucrania.

El G7 y la Unión Europea (UE) acordaron el viernes imponer un precio tope de 60 dólares al barril de petróleo ruso, en un intento de limitar el acceso del Kremlin a los recursos, lo que aumenta la incertidumbre de los mercados.

El domingo, la OPEP+, el cártel petrolero encabezado por Arabia Saudita y Rusia, optó por mantener los recortes en la producción de dos millones de barriles diarios, aprobados en octubre.

Autoridades sauditas y chinas dieron poca información sobre la agenda de Xi, aunque el analista saudita Ali Shihabi, allegado al gobierno, dijo esperar “que firmen varios acuerdos”.

Además de la energía, analistas dicen que los dos países podrían discutir acuerdos que permitan a las firmas chinas involucrarse en los megaproyectos con los que el príncipe Mohamed pretende diversificar la economía saudita y reducir su dependencia del petróleo.

Tales proyectos incluyen una megaciudad futurista llamada NEOM, valorada en 500.000 millones de dólares, que utilizará nuevas tecnologías de reconocimiento facial y vigilancia.

Tensiones con Washington
Los cortes de producción adoptados por la OPEP+ representan el último golpe a la alianza de larga data entre Arabia Saudita y Estados Unidos.

Se espera que la visita de Xi sea observada de cerca por Washington, que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial tiene una alianza de “petróleo por seguridad” con Arabia Saudita.

Los cortes en la producción de crudo molestaron al gobierno de Biden, pero Riad también ha acusado a Washington de incumplir sus compromisos de seguridad, en especial después de los ataques de septiembre de 2019, reivindicados por los rebeldes hutíes de Yemen, que golpearon su producción petrolera.

China y Arabia Saudita ya trabajan juntos en la venta y fabricación de armas.

Pero analistas señalan que Beijing no puede brindar las mismas garantías de seguridad que Washington, ni desea hacerlo.

No obstante, si los sauditas “buscan obtener más garantías de seguridad de Estados Unidos (...) les viene bien indicar que podrían fortalecer sus vínculos con China”, sostuvo Torbjorn Soltvedt, de la firma de análisis de riesgo Verisk Maplecroft.

La cumbre CCG-China se celebrará el viernes en Riad, indicó el bloque en un comunicado.

El jefe del bloque, Nayef al Hajraf, “destacó la importancia de las relaciones CCG-China, dado que China es el principal socio comercial de los países del CCG”, agrega el comunicado.

(Con información de AFP/por Robbie Corey-Boulet)

 

 


 
 

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