• La decisión del Concejo Municipal fue en respuesta a una iniciativa impulsada por empresas del sector que buscaban suprimir el impuesto a los ingresos brutos, el segundo mayor recurso tributario

Por Joaquín Bahamonde


El Concejo Municipal de Los Ángeles aprobó este martes un aplazamiento de 18 meses en la implementación del salario mínimo de USD 30 para trabajadores de hoteles y aeropuertos, tras alcanzar un acuerdo con líderes empresariales destinado a salvaguardar una de las fuentes más importantes de ingresos fiscales de la ciudad ante la amenaza de una consulta popular.

Según Los Angeles Times, la medida estipula que el nuevo salario no entrará en vigor hasta después de los Juegos Olímpicos de 2028, postergando el impacto financiero tanto en el sector privado como en las finanzas municipales.

La decisión fue diseñada como respuesta a la iniciativa impulsada por una federación de empresas hoteleras y aéreas, que buscaba suprimir el impuesto a los ingresos brutos, el segundo mayor recurso tributario municipal.

De acuerdo con el director de finanzas del Concejo Municipal de Los Ángeles, la eventual aprobación de esa propuesta habría significado “la pérdida de USD 740 millones en el fondo general municipal en el primer año” y un promedio de USD 860 millones anuales menos durante cinco años, según los datos recabados por el Los Angeles Times y expuestos durante el debate.

Estos cálculos influenciaron directamente la ruta de negociación adoptada por los funcionarios municipales y los representantes del sector privado. Tras una semana de conversaciones sostenidas entre el alcalde, directores del área de finanzas y representantes de la patronal y el sindicato Unite Here Local 11, se resolvió postergar dos años la entrada en vigencia del salario mínimo de USD 30, a cambio de la retirada formal de la consulta popular para noviembre.

La nueva hoja de ruta mantiene una suba del salario mínimo a USD 25 en julio, con incrementos escalonados hasta alcanzar los USD 30 en enero de 2030.

Además, la postergación afecta el calendario de mejoras en pagos adicionales por cobertura médica: el suplemento horario para personal aeroportuario ascenderá a USD 8,15 la hora desde julio de 2027 y a USD 4,25 la hora para empleados de hotel a partir del 1 de julio de este año. Así, las mejoras sobre salario y beneficios, previstas originalmente para 2028, se implementarán en 2030.

Reacciones y votación en el Concejo
La votación no fue unánime: el Concejo Municipal de Los Ángeles resolvió la medida con 11 votos a favor y 4 en contra. Eunisses Hernandez, Ysabel Jurado, Nithya Raman y Hugo Soto-Martínez —este último ex organizador sindical en el gremio de trabajadores hoteleros y gastronómicos Unite Here Local 11— se opusieron a la prórroga.

Soto-Martínez declaró: “No puedo apoyar nada que le quite dinero a los trabajadores”. Por su parte, la concejala Imelda Padilla, quien intervino en parte en español, sintetizó el dilema: “Si esto del impuesto a los ingresos brutos pasa, no tenemos ciudad. La comunidad empresarial nos tiene del cuello”. Aunque rechazó la dinámica de las negociaciones, Padilla votó a favor del aplazamiento “para evitar un daño mayor”.

El acto de conciliación implicó que, tras retirar la propuesta de derogación del impuesto por parte del sector privado, la administración deberá someter la prórroga a una segunda votación la próxima semana.

Impacto en sindicatos y empresariado
La ronda de negociaciones contó con la participación directa de la alcaldesa Karen Bass, el equipo de finanzas y representantes de las patronales, entre ellas la Central City Association —asociación empresarial de Los Ángeles—, así como el sindicato de trabajadores hoteleros y gastronómicos.

Durante la sesión, la presidenta ejecutiva de la Central City Association, Nella McOsker, criticó el proceso: “Es razonable pedirnos colaboración para estar del otro lado de la mesa y negociar, pero no lo es hacerlo fuera de ese proceso”.

En el ámbito gremial, Kurt Petersen, dirigente de Unite Here Local 11, expresó su descontento: “Ahora tienen un manual: la próxima vez que los trabajadores consigan algo, amenazarán con hacer explotar la ciudad”.

El salón de sesiones recibió a decenas de empleados luciendo camisetas rojas, moradas y amarillas, quienes manifestaron desencanto y fatiga. Laura Esquivel, trabajadora de limpieza del aeropuerto internacional de Los Ángeles, dirigió sus palabras al pleno: “Estamos hartos de ser explotados”. Agregó que algunos miembros del concejo “ya no están del lado de los trabajadores”, y reafirmó la voluntad gremial de volver en 2028.

La alcaldesa Bass, en un comunicado emitido antes de la votación y citado por el Los Angeles Times, caracterizó el intento de derogar el impuesto a los ingresos brutos como “una amenaza existencial para el presupuesto y los servicios que sostiene”, entre los que citó la reparación de calles, la seguridad pública y la limpieza urbana.

En cuanto al acuerdo, subrayó: “Esto garantiza que los trabajadores sean remunerados justamente y que los negocios que crean empleo puedan seguir atendiendo y contratando angelinos”.

El Concejo Municipal de Los Ángeles aprobó además la conformación de una comisión para analizar modificaciones al régimen de impuestos empresariales, dejando en evidencia la persistencia del debate sobre el equilibrio entre competitividad económica y protección laboral en la ciudad.


 
 

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