a portería del Benfica, pero el balón se marchó muy por encima de los palos.
A falta de tres minutos para el final de la primera mitad, el Real Madrid todavía tuvo tiempo de protagonizar dos nuevas ocasiones, una de Mbappé y otra de Güler, que volvieron a obligar al portero ucraniano a mostrar su mejor versión. El pitido que indicó el final de la primera mitad llegó sin que ninguno de los dos equipos fuera capaz de mover el marcador.
El gol de Vinicius desata la polémica
Con el sonido que indica el arranque de la segunda parte llegó el gol del Real Madrid. Fue de las botas de Vinicius, que cogió el balón en su banda (la izquierda), se metió hacia dentro y disparó para meter el balón por la escuadra. A partir de ese momento, se desató la polémica. El primero en ver la tarjeta amarilla fue el propio brasileño por su celebración. Tras ello, el delantero blanco indicó al árbitro que había recibido insultos racistas por parte de Prestianni. El colegiado activó inmediatamente el protocolo antirracista, aunque no pudo comprobar los hechos debido a que el jugador del Benfica se había tapado la boca.
Pasaron diez minutos antes de que el partido se volviera a reanudar. Para entonces el duelo estaba totalmente roto, mientras la tensión iba in crescendo. Tras una entrada de Vinicius para evitar un disparo del rival, Mourinho reclamó la segunda tarjeta para el brasileño, pero fue él quien vio la cartulina, para finalmente ser expulsado. Poco a poco el encuentro volvió a acoger cierta calma. Ambos equipos se centraron en remontar el duelo, como los portugueses, o en ampliar la ventaja, como los españoles.
Ninguno fue capaz de llevar a buen puerto su objetivo antes de que el colegiado indicara el final del partido. Con 0-1 en el marcador, los blancos cierran el partido con cierta ventaja y dejan encarrilados los playoff. Será en el Santiago Bernabéu donde tratarán de cerrar lo que iniciaron en Lisboa.