PEKÍN, (Reuters) -China redujo el martes a la mitad el tiempo de cuarentena para los viajeros que llegan al país procedentes del extranjero, en una importante flexibilización de unas de las restricciones más estrictas del mundo contra el COVID-19, que ha disuadido los viajes de entrada y salida del país desde 2020.

La cuarentena en instalaciones centralizadas se ha reducido de 14 a 7 días, mientras que el control sanitario posterior en el domicilio se ha reducido de 7 a 3 días, según la Comisión Nacional de Salud china.

Las últimas directrices de la autoridad sanitaria china también suavizan los requisitos de cuarentena para los contactos cercanos de las personas que han dado positivo en el nuevo coronavirus.

En los últimos meses, China ha suavizado cautelosamente sus restricciones por el COVID a los viajeros transfronterizos, y las autoridades sanitarias afirman que el menor periodo de incubación de la variante ómicron permite ajustar los periodos de cuarentena.

En los últimos meses, Pekín ya ha reducido el periodo de cuarentena en las instalaciones centralizadas a 10 días, en lugar de 14.

El mes pasado, China también eliminó algunos requisitos sobre las pruebas de COVID-19 para las personas que vuelan desde países como Estados Unidos.

"Creemos que el anuncio de hoy será bien recibido por la comunidad empresarial estadounidense", dijo la Cámara de Comercio estadounidense en Shanghái en su cuenta oficial de la aplicación de mensajería WeChat.

El ajuste de la cuarentena facilitará que las empresas lleven personal a China, así como que las empresas chinas y sus ejecutivos visiten Estados Unidos, dijo AmCham.

Los mercados bursátiles subían en Hong Kong y en el territorio continental de China, con el índice Hang Seng revirtiendo pérdidas y subiendo aproximadamente un 0,4% y el índice CSI300 ganando un 0,7%.

Las acciones de las empresas turísticas de la China continental subían más de un 5%.

El regulador de la aviación de China dijo este mes que ha estado en contacto con algunos países para aumentar de forma constante el número de vuelos en la segunda mitad de 2022.

EN CLARO

Pekín y Shanghái informaron el martes de que no se registraron nuevos contagios locales por COVID, la primera vez que ambas ciudades están libres de contagios de forma simultánea desde finales de febrero, tras meses de lucha contra los peores brotes de su historia.

El hito de las dos ciudades, alcanzado el lunes, se produjo después de que su número de casos diarios se redujera a un solo dígito durante la semana pasada, lo que permitió a Shanghái reanudar gradualmente las comidas en los restaurantes y a Pekín reabrir algunos lugares de ocio, incluido el Universal Beijing Resort.

El jefe del Partido Comunista de Shanghái, Li Qiang, declaró el sábado que las autoridades han "ganado la guerra para defender a Shanghái" del COVID-19.

Shanghai Disney Resort, de la empresa estadounidense Walt Disney, dijo el martes que reabrirá el parque temático Disneyland de la ciudad el 30 de junio, el cual había estado cerrado durante más de tres meses.

Sin embargo, las autoridades insistieron en que se mantiene la llamada política dinámica de "cero COVID", cuyo objetivo es impedir que los brotes se extiendan a medida que van surgiendo.

Pekín "luchará contra cualquier nuevo brote desde el principio y con rapidez, y romperá resueltamente su canal de transmisión", dijo Cai Qi, máximo responsable del Partido Comunista de la ciudad, en un informe del Beijing Daily, periódico respaldado por el partido.

Previamente, el Beijing Daily aparentemente citó el lunes erróneamente a Cai diciendo que la ciudad mantendría su esfuerzo de control de COVID durante "los próximos cinco años".

El periódico retiró después la referencia y su jefe, Zhao Jingyun, dijo que se trataba de un error, pero eso no evitó algunas sospechas entre el público.

"¡Seguro que no fue un error! Es para medir la opinión pública", dijo un usuario de la plataforma de redes sociales Weibo.

Otro usuario de Weibo dijo que, aunque fuera un error, "al menos los altos cargos son ahora conscientes de lo impotentes que nos sentimos todos y de cómo detestamos las actuales políticas contra la epidemia".

(Informes de Ryan Woo, Roxanne Liu, Kevin Huang, Martin Quin Pollard, Stella Qiu, Jason Xue y la redacción de Shanghai; redacción adicional de Liz Lee; edición de Kim Coghill y Gerry Doyle; traducción de Darío Fernández)

 


 
 

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