Por: Arturo Nahle García

 

En su tercer Informe de Gobierno AMLO presumió que paró en seco la tendencia privatizadora, sobre todo en el sector energético.

 La nueva política energética busca producir en México las gasolinas que el país consume y dejar de importarlas. Al inicio de la administración las refinerías transformaban 511 mil barriles por día, ahora procesan 706 mil barriles, 38 por ciento más. El próximo año se terminará la nueva refinería de Dos Bocas con capacidad para procesar 340 mil barriles diarios.

 Anunció que enviará al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para reparar el grave daño que la privatización causó a la CFE y a la economía popular, pues mientras el mercado de esta industria se abrió para dar preferencia a empresas nacionales y extranjeras con la entrega de subsidios y otras prebendas, las plantas de la CFE fueron completamente abandonadas.

 Destacó la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, el programa integral del Istmo de Tehuantepec y el Tren Maya que llevará bienestar a la región de mayor riqueza arqueológica, cultural y turística del país.

 Como complemento al TLC, en la frontera norte se puso en práctica una estrategia de estímulos fiscales consistente en reducir a la mitad el cobro del IVA y del Impuesto Sobre la Renta, homologar el precio de las gasolinas y el diésel con el de los estados fronterizos de EU y aumentar al doble el salario mínimo.

 Aunque continúan los contagios, gracias al Programa Nacional de Vacunación se ha reducido considerablemente el número de hospitalizaciones y fallecimientos por COVID. La producción agropecuaria aumentó 2 por ciento; el sector industrial está en franca recuperación, al igual que el comercio, el turismo, el sector restaurantero, la aviación y otros servicios.

 Casi todos los pronósticos coinciden en que este año  la economía crecerá alrededor del 6 por ciento; la inversión extranjera en el primer semestre fue la mejor en la historia del país; no hemos contratado deuda pública adicional; el peso no se ha devaluado como no había sucedido en tres décadas; y el salario mínimo ha aumentado en términos reales un 44 por ciento, algo que no había ocurrido en más de 30 años.

 El índice de la Bolsa de Valores ha crecido como nunca en su historia; la inflación se mantiene estable; se ha reducido la tasa de interés que fija el Banco de México y sus reservas están en un máximo histórico.

 Posterior a la pandemia se han creado 1.2 millones de empleos y solo faltan 192 mil para recuperar a los asegurados que había en el Seguro Social antes de la crisis sanitaria.

 Las tiendas departamentales han incrementado sus ventas un 34 por ciento y han crecido como nunca las remesas de nuestros paisanos migrantes.

 Se eliminó la condonación de impuestos a grandes contribuyentes y se mejoró la recaudación de impuestos. Se ha ahorrado un billón 400 mil millones de pesos en compras y contratos, reduciendo al mínimo el robo de combustible y la defraudación fiscal, cancelando fideicomisos, contratos leoninos y fondos que se manejaban de manera discrecional y deshonesta.

 Están terminadas o en proceso de construcción 140 universidades y la Guardia Nacional ya cuenta con 100  mil elementos.

 Se aprobó la reforma laboral para democratizar sindicatos; se ha basificado a 400 mil trabajadores de la educación; se han entregado puntualmente las participaciones federales a estados y municipios; no hay escasez; el sistema financiero funciona normalmente y sólo ha habido 20 huelgas.

 El 70 por ciento de los hogares está inscrito en cuando menos un programa de bienestar; hay paz social y gobernabilidad. En resumen, dijo que están sentadas las bases de la transformación prometida.


 
 

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