Por Maricarmen Salinas

 

Este mes, dedicado a las infancias en México, será también un espacio para reflexionar sobre ellas desde distintas miradas. Porque más allá de una fecha en el calendario, las niñas y los niños representan el presente y el futuro de nuestro país. Como recordatorio de su importancia, en México celebramos el Día de la Niña y el Niño el 30 de abril, una oportunidad para poner en el centro sus derechos, sus sueños y sus oportunidades.

En ese contexto, cada cuarto jueves de abril se conmemora el Día Internacional de las Niñas en las TIC, impulsado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Más que una efeméride, es una invitación a reflexionar sobre una de las brechas más urgentes de nuestro tiempo: el acceso desigual de las niñas y adolescentes a la tecnología.

En Zacatecas, tierra de mujeres fuertes y resilientes, esta conversación adquiere un sentido particular. Hablar de niñas en las TIC es hablar de oportunidades, pero también de justicia. Porque cuando una niña tiene acceso a herramientas digitales, no solo aprende a usar tecnología: aprende a crear, a cuestionar y a participar en el mundo desde nuevas posibilidades.

En el marco de la Cuarta Transformación, el compromiso con la igualdad sustantiva se traduce en acciones concretas que buscan que ninguna niña se quede atrás. Apostarle a la inclusión digital no es solo una política educativa, es una política de bienestar que permite cerrar brechas históricas y construir un piso más parejo para todas.

Hoy sabemos que las brechas digitales también son brechas de género. Durante años, las niñas han sido alejadas —muchas veces de forma silenciosa— de las ciencias, la tecnología y la innovación. Romper con estos estereotipos es una tarea colectiva que implica a las familias, las escuelas y las instituciones.

Por eso, este día también es una oportunidad para visibilizar a las niñas zacatecanas que ya están transformando su entorno: aquellas que exploran, que preguntan, que crean. Ellas son el presente de un estado que avanza con la convicción de que el desarrollo no puede entenderse sin igualdad.

Impulsar a las niñas en las TIC es construir un Zacatecas más justo, más preparado y más humano. Porque cuando una niña accede a la tecnología, no solo se conecta a internet: se conecta con su potencial.

Y en esta transformación que vivimos como país, sabemos que el futuro también se escribe con código, con ideas y con niñas que se atreven a imaginarlo distinto.


 
 

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