El proceso de toma de decisiones se puede considerar como una actividad fundamental en el ciclo de vida de cualquier individuo, pues la toma de decisiones determina los cursos de acción que sigue el individuo para alcanzar determinados fines, como por ejemplo satisfacer sus propio bienestar, y en el proceso de toma de decisiones entran en juego dos fuentes de información, y la primera de estas fuentes es una fuente de información interna al individuo que tiene que ver con sus preferencias, creencias u objetivos y una segunda fuente de información es la externa que tiene que ver con el contexto en el cual se circunscribe la decisión y define las alternativas susceptibles de elección. Estas dos fuentes de información son reunidas por el individuo a través de un proceso de razonamiento para elegir un curso de acción que se ajuste a sus preferencias y objetivos.
Existen muchos causas y factores que desencadenan la violencia y la criminalidad en nuestros entornos, entre los que podemos mencionar como la pobreza, la marginación, hogares desintegrados y disfuncionales caracterizados por la violencia familiar, el pandillerismo, interrupción de los estudios, abandono de algún oficio, la venta y distribución de drogas y la posibilidad de acceso fácil a su consumo, el inicio precoz de la vida sexual, amigos o compañías negativos y con conductas violentas, la influencia negativa de las redes sociales con la representación de una vida de ensueño, la idea de la obtención de dinero por medios fáciles, y un largo etcétera.
De acuerdo a lo anterior hacemos alusión a una teoría que tiene mucho que ver con las decisiones que cada persona toma y es que desde la perspectiva de las decisiones racionales supone que quienes delinquen buscan por lo general el beneficio derivado de su actividad delictiva, la teoría de las decisiones racionales considera a los delincuentes como tomadores de decisiones activos y que realizan un análisis costo-beneficio de las oportunidades que se les presentan para cometer un delito, esta teoría observa el comportamiento de los delincuentes y como estos se involucran en la toma de decisiones y la forma en que seleccionan diversas opciones, las cuales tienen como limitantes tanto al tiempo como las habilidades e información de los delincuentes, dando como resultado para el delincuente una racionalidad limitada, más que una racionalidad normal, y la premisa es que las causas y los factores en las decisiones que afectan al delincuente como tomador de decisiones varían ampliamente en los diferentes niveles de en la comisión de algún delito y lo anterior permite a los analistas (criminólogos) tener una visión más holística de la decisión del delincuente y de la toma de decisiones tomadas por este, y con ello se podrá realzar un mejor análisis a partir del cual se pueden implementar las intervenciones criminológicas necesarias.
Y es aquí donde entra en acción la ciencia del comportamiento que se interesa precisamente en estudiar los procesos cognitivos que subyacen a las elecciones de los individuos y es precisamente la criminología como herramienta científica que resulta muy útil para analizar las condiciones que generan la violencia en un determinado grupo de la sociedad, con la intención de predecir lo que sucederá a corto, mediano y largo plazo, pues entre sus principales objetivos de la criminología es describir la manera en la cual los individuos toman sus decisiones derivado entre otras cosas de los entornos, causas y factores que se entrelazan para que un individuo tome decisiones, de ahí la importancia de que enseñemos a las nuevas generaciones en tomar decisiones racionales basadas en valores bien cimentados y orientado por los principios éticos.