Sin duda los diversos problemas de inseguridad que día a día padece la sociedad no son de ahorita, sino que tienen larga data, ahora que traen los escándalos y se andan rasgando las vestiduras aquellos que salieron en una supuesta lista de periodistas que a raíz de las reformas entre ellas el derecho de las audiencias donde algunos periodistas de las elites lejos de defender la razón de informar con veracidad, defienden el derecho a la mentira y el maquillaje noticioso en aras del rating noticioso, el cual sin duda menoscaba el derecho de la audiencia a saber la verdad de los hechos y que además genera tendencias que no son muy sanas y le dan al traste a la construcción social de un verdadero estado de derecho, donde las elites quieren seguir dictando lo que hay que decir o hacer de tal o cual cosa, y como muestra hay miles de botones que solo por citar uno de tantos ahí tiene usted uno de los tantos montajes que en contubernio con el gobierno federal de ese entonces en particular García Luna, y que hizo Loret de Mola auspiciado por una de las empresas televisivas más grandes no solo de México sino de Latinoamérica en el caso Florence Cassez y Vallarta donde valían más los dichos periodísticos que cualquier investigación ministerial, y donde al final de día el teatro se les vino abajo ya que Florence salió en libertad entre otras cosas por la presión diplomática del gobierno de Francia al gobierno de México encabezado en ese entonces por Felipe Calderón, además por la propia detención ilegal y violación a sus derechos y que dicho sea de paso después de varios años la verdad salió a la luz, donde la suerte de Vallarta tardo muchos más años en esclarecerse, pero que al final de día salió libre, y usted se preguntara que tienen que ver estos temas con los que nos ocupan que es el de la criminología, el de la prevención y seguridad, y la respuesta es que absolutamente en todo.

Desde hace muchos años la sociedad viene siendo afectada en su seguridad, tranquilidad y desarrollo, por el incremento cuantitativo y cualitativo de la criminalidad, donde el Estado nunca adopto medidas coherentes con la constitución ni los tratados internacionales de los que nuestro país forma parte y mucho menos fundadas en estudios criminológicos, por lo que se evidencio la ausencia de una política criminológica eficiente y eficaz, con lo cual se afectó no solo la libertad sino el derecho humano a la seguridad y la paz así como a otros tantos derechos fundamentales desde un verdadera estado democrático de derecho el cual está llamado a respetar y garantizar dichos principios, valores y derechos esenciales que nunca se cristalizaron, y ante semejante problema que atenta contra los postulados más elementales de una organización social, los cuales es de suponerse debieron estar destinados a preservar su existencia, fomentar su desarrollo, prevención y por ende seguridad, paz y armonía social.

Contrario a lo antes asentado el Estado conservador y neoliberal puso en riesgo y en el tentadero la seguridad y armonía social por la vía del crimen y la violencia, además que se degrado y descompuso el cuerpo social, dado que a la luz del hecho noticioso se puso como verdadera una política de seguridad ineficaz e ineficiente por no sustentarse en bases criminológicas, sino en coyunturas políticas y donde lejos de valorar la necesidad de una verdadera aplicación de un Estado democrático y de derecho que adoptara una eficiente y eficaz política criminológica para prevenir y controlar la criminalidad respetando los derechos fundamentales del hombre, la lógica siempre fue torcer la noticia y orienta opiniones al interior de nuestro país y por supuesto que al exterior y quedar bien con los dueños del capital y no así con la propia sociedad, pues en los gobiernos del pasado fue muy frecuente que se utilizara el incremento de penas como remedio frente al incremento de determinados delitos, y esos gobiernos que se decían democráticos y de derecho empleaban este mecanismo que estaba al alcance de su poder para pretender exhibir frente a la población una respuesta como la mal llamada guerra contra el narcotráfico ante la ola delictiva que iba en incremento, donde nunca entendieron que la criminalidad no se combate con más penas, con más armas y fuego, y cuando escuchamos las sentencias que rayan en lo ridículo de tantos cientos de años que es prácticamente irrisorio que una persona viva todos esos años, y a los cual a los propios delincuentes les causa hasta risa, pues la búsqueda de soluciones al problema comunitario de la criminalidad requiere de un verdadero estado social de derecho, donde se ponga en práctica conocimientos criminológicos sistematizados en instrumentos y realizados mediante decisiones de política criminológica integradas con la política general del Estado donde priven la justicia social que reduzca las grandes asimetrías sociales.

 

 

 


 
 

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