Por Mert Ozkan, Ece Toksabay y Kinda Makieh

ADANA, Turquía/DAMASCO, (Reuters) -Más de 1.400 personas murieron y miles resultaron heridas el lunes, cuando un gran terremoto sacudió el centro de Turquía y el noroeste de Siria, pulverizando bloques de apartamentos y sembrando más destrucción en ciudades sirias ya devastadas por años de guerra.

El seísmo, de magnitud 7,8, que se produjo en la oscuridad de una mañana de invierno, fue el peor que ha sacudido Turquía en lo que va de siglo. También se sintió en Chipre y Líbano.

Posteriormente, un segundo terremoto de magnitud 7,7 sacudió la región de Kahramanmaras, en el sureste de Turquía, informó la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) del país. No está claro de momento el alcance de los daños causados por el segundo terremoto, que también se sintió en toda la región mientras los equipos de rescate se esforzaban por sacar a los heridos de entre los escombros en condiciones invernales extremas en toda la región.

"Nos sacudió como si fuera una cuna. Éramos nueve en casa. Dos hijos míos siguen entre los escombros, aún los estoy esperando", dijo una mujer con un brazo roto y heridas en la cara, hablando en una ambulancia cerca de los restos de un bloque de siete plantas donde vivía, en Diyarbakir, en el sureste de Turquía.

El presidente turco, Tayyip Erdogan, dijo que 912 personas habían muerto, 5.383 habían resultado heridas y 2.818 edificios se habían derrumbado.

Erdogan dijo que no podía predecir cuánto aumentaría la cifra de muertos mientras continuaban las labores de búsqueda y rescate.

"Todo el mundo se está esforzando al máximo, aunque la estación invernal, el frío y el hecho de que el terremoto se haya producido durante la noche dificultan las cosas", afirmó.

Imágenes en directo de la cadena estatal turca TRT mostraron el derrumbe de un edificio en la provincia meridional de Adana tras el segundo seísmo. No estaba claro si el edificio había sido evacuado.

En Siria, ya devastada por más de 11 años de guerra civil, el Ministerio de Sanidad dijo que más de 326 personas habían muerto y 1.042 habían resultado heridas. En el noroeste de Siria, controlado por los rebeldes, los equipos de rescate dijeron que habían muerto 221 personas.

En Diyarbakir, los periodistas de Reuters vieron a decenas de efectivos de rescate que buscaban supervivientes entre un montón de escombros, lo único que quedaba de un gran edificio. De vez en cuando levantaban las manos y pedían silencio, en busca de señales de vida.

Unos hombres sacaron a una niña envuelta en mantas de un edificio derrumbado de la ciudad.

"Nos despertamos con un gran ruido y fuertes sacudidas. Hubo dos réplicas justo después", dijo Meryem, de 29 años, de la ciudad de Kahramanmaras, en el sureste de Turquía, cerca del epicentro.

"Estaba muy asustada, pensaba que no pararía nunca. Tomé algunas cosas para mi hijo de un año y salí del edificio".

Las imágenes difundidas en Twitter mostraban dos edificios vecinos derrumbándose uno tras otro en la ciudad siria de Alepo, llenando la calle de polvo. Dos residentes de la ciudad, muy dañada por la guerra, dijeron que los edificios se habían derrumbado en las horas posteriores al terremoto.

"COMO EL APOCALIPSIS"

En la ciudad siria de Jandaris, en la provincia de Alepo, controlada por los rebeldes, un montículo de hormigón, barras de acero y fardos de ropa ocupa el lugar en el que antes se levantaba un edificio de varias plantas.

"Había 12 familias ahí debajo. No salió ni una. Ni una", dijo un joven delgado, con los ojos muy abiertos por la conmoción y una mano vendada.

Raed Fares, de los Cascos Blancos sirios, un servicio de rescate en territorio controlado por los rebeldes conocido por sacar a personas de las ruinas de edificios destruidos por ataques aéreos, dijo que estaban en "una carrera contrarreloj para salvar las vidas de los que están bajo los escombros".

"Fue como el Apocalipsis", dijo Abdul Salam al Mahmoud, un sirio contactado por Reuters desde la ciudad de Atareb.

La televisión estatal siria mostró imágenes de equipos de rescate buscando supervivientes bajo una intensa lluvia y aguanieve.

En Siria, el presidente Bashar al-Assad celebró una reunión de emergencia de su gabinete para examinar los daños y debatir los pasos a seguir, según informó su oficina.

Habitantes de Damasco y de las ciudades libanesas de Beirut y Trípoli salieron corriendo a la calle y se subieron a sus coches para alejarse de los edificios en caso de que se derrumbaran, según testigos.

Imágenes de la cadena CNNTurk mostraron que el histórico castillo de Gaziantep había sufrido graves daños.

EL PEOR TERREMOTO DESDE 1999

Erdogan dijo que 45 países se habían ofrecido a ayudar en las labores de búsqueda y rescate.

Estados Unidos estaba "profundamente preocupado" por el terremoto en Turquía y Siria y seguía de cerca los acontecimientos, dijo en Twitter el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan.

El Servicio Geológico de Estados Unidos informó de que el seísmo se produjo a una profundidad de 17,9 km. Se informó de una serie de terremotos, uno de magnitud 6,7.

"La combinación de gran magnitud y poca profundidad hizo que este terremoto fuera extremadamente destructivo", declaró Mohammad Kashani, profesor asociado de Ingeniería Estructural y Sísmica de la Universidad de Southampton.

La región se extiende a lo largo de fallas sísmicas.

Se trata del seísmo más grave en Turquía desde 1999, cuando uno de magnitud similar devastó Izmit y la región oriental del mar de Mármara, muy poblada, cerca de Estambul, causando más de 17.000 muertos.

Los temblores se sintieron en la capital turca, Ankara, a 460 kilómetros al noroeste del epicentro, y en Chipre, donde la policía no informó de daños.

(Información adicional de Umit Ozdal en Diyarbakir, Ezgi Erkoyun en Estambul y Nevzat Devranoglu en Ankara, Maya Gebeily en Beirut, Suleiman al-Khalidi en Ammán, Jonathan Spicer y Daren Butler en Estambul, Dominic Evans y Josephine Mason en Londres; redacción de Jonathan Spicer, Robert Birsel, Tom Perry; editado en español por Tomás Cobos)