Durante los primeros minutos del partido, los franceses buscaron acercarse al área rival a base de pases que no superaron los tres cuartos de cancha con claridad. Bélgica, por su parte, apostó a las contras con corridas de Openda y Doku partiendo desde el medio hacia las bandas.

Para el primer cuarto de hora, los galos se hicieron de la posesión del balón, generando mucho más juego pero sin incomodar a Koen Casteels que solo interivno en un disparo muy debil de Antoine Griezmann.

A pesar de la tenencia de pelota del equipo de Deschamps, la primera jugada de peligro se produjo del lado contrario. A los 22, Kevin De Bruyne se encargó de una pelota parada desde la isquina izquierda tras una falta de Griezmann a Doku y el remate sorprendió al arquero Mike Maignan que terminó despejándola con los pies debajo de los tres palos.

La primera jugada clara se produjo a los 33 minutos. En un partido muy estudiado, Francia logró desequilibrar por la banda derecha con Jules Kounde llegando hasta el fondo. El jugador del Barcelona tiró un centro que encontró la cabeza de Marcus Thuram en un disparo que pasó muy cerca del primer poste.

La última del primer tiempo fue para los franceses. Aurélien Tchouaméni tuvo la oportunidad de abrir el marcador con un potente tiro desde adentro del área que se fue desviado por arriba del travesaño.

Las selecciones de Francia y Bélgica pondrán en juego, en el Merkur Spiel-Arena de Düsseldorf, un billete para los cuartos de final de la Eurocopa de Alemania, un duelo en el que el combinado galo, liderado por Kylian Mbappé, necesita recuperar su mejor versión frente a los de Kevin de Bruyne, que se echará el equipo a las espaldas para intentar dar otra alegría a la generación de oro.

Contra todo pronóstico, las dos selecciones se vieron relegadas a la segunda posición en unos grupos en los que a priori se presentaban como las principales favoritas. En el D, los de Didier Deschamps debutaron con un triunfo con dudas frente a Austria (0-1), pero posteriormente no pasaron del empate ante Países Bajos (0-0) y Polonia (1-1), dos resultados que les dejaron un punto por detrás de los austriacos.

Mientras, el combinado belga tropezó en su debut en el torneo continental ante Eslovaquia (0-1) y se rehizo ganando a Rumanía (2-0), pero el 0-0 de la tercera jornada ante Ucrania arrojó un cuádruple empate a cuatro puntos en el Grupo E que le hizo terminar segunda por detrás de la selección rumana.

Así, ambas necesitan, además de vencer, convencer para volver a centrar los focos y llenarse de confianza de cara al duelo de cuartos, donde esperará Portugal o Eslovenia.

Francia se encomienda otra vez a su gran estrella: el ya delantero madridista Kylian Mbappé. Suyo es el mérito de los dos únicos goles que han marcado los Bleus hasta el momento.

Enfrente, Bélgica, con el recuerdo vivo de la derrota ante los galos en las semifinales del Mundial de Rusia 2018, buscará dar la campanada y desterrar las dudas que acompañan desde el inicio al combinado de Domenico Tedesco, totalmente entregado al liderazgo de Kevin de Bruyne y a los destellos de su también compañero en el Manchester City Jérémy Doku.

Doku y Lukaku, dispuesto a resarcirse de las ocasiones desperdiciadas en los encuentros anteriores, integrarán la línea de ataque del combinado belga junto al sevillista Dodi Lukébakio, que regresa al once después de perderse por sanción el duelo ante los ucranianos.

 


 
 

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